Elias Gallastegui

Biografias (Proceso Liberación)
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ELIAS GALLASTEGUI

Entre todos los seguidores de Sabino de Arana, se puede decir que Elias de Gallastegui ocupa una posición preeminente. De él se puede decir lo que generalmente nunca se puede decir de un discípulo, que sobrepasó en calidad al maestro. Pues bien es verdad que Luis de Arana Goiri es el padre de la idea, como decían los nacionalistas del Mendigoizle Batza, no cabe duda de que solo bajo Sabino de Arana Gairi adquiere esta idea cuerpo... Pero todo este proceso del Nacionalismo, con ser una fase muy importante se desarrolla bajo tierra. El verdadero tronco en quien se revelan los mejores frutos del nacionalismo aranista, es sin dejar lugar a dudas, Elías de Gallastegui. Y esto hace tanto más de destacar, la personalidad de Gallastegui, ya que la misma simiente que produjo el «gallasteguismo» produjo igualmente la sombra del nacionalismo vasco, la sombra obscura que tomó cuerpo en lo que ha dado en llamarse en la «comunión nacionalista vasca», y que con un término mas a la boga moderna, se podría llamar el «kiskitzismo».

Así pues, podemos decir que Gallastegui escarda y poda la planta que sembró Arana Goiri, le da nueva vida y le quita una serie de excrecencias, que al caer en la tierra van a producir la mala hierba, o sea el kiskitzismo.

Si por una parte ya hacia los años 20 de la pluma de Gallastegui sale un nacionalismo que en muchas cosas es precursor de los movimientos progresistas de liberación nacional, por desgracia, en aquella época de obscurantismo general, predominan las sombras.

El nacionalismo de Gallastegui está impregnado de un espíritu altamente humanitario y, a la par, revolucionario.

Su nacionalismo vasco le lleva a predicar el respeto a las patrias extrañas, escribe en efecto :

«Euskadi — la nación vasca — es la patria de los vascos.

«He aquí la gran verdad que nadie será de capaz de arrancar de nuestro corazón, ni de empañar su transparencia.

«La patria de los vascos Euskadi, de los vascos peninsulares y de los continentales, de los meridionales y de los traspirenaicos, de los ausentes y de los presentes.

«Lo ha sido en el pasado, cuando los Estados que hoy detentan la libertad vasca estaban aun por nacer, y lo es hoy, sobre la inconsciencia de los vascos adormecidos, que dan ante si mismos y ante el mundo, un ejemplo de incultura y de insensibilidad al llamarse hijos de la nación extraña; y precisamente de aquElías que contribuyen a hacer desaparecer su propia nacionalidad.

Querernos, por eso, reintegrarnos a nuestra propia vida ; hacer renacer y vigorizar nuestra nacionalidad originaria.

«Somos nacionalistas

«Mas, hablar hoy de nacionalismo es sumirse en confusión. Nacionalistas se llama los que, en nombre de poderosas naciones, pretenden someter nuevos territorios, a su dominio, o sujetar por la fuerza a los que malviven sacudiéndose en contorsiones bajo su planta, cuando tanto como aquellos merecen vivir. Nacionalistas también los que en nombre del orden, del capital o de problemas que se pueden o no compartir, tratar de humillar al hombre y de imponer con intransigencia y despotismo un solo cauce de expansión al pueblo ; un ritmo monótono y uniforme de vida... Nacionalistas se llaman los que confunden el nacionalismo con un frío y absurdo estatismo imperialista.

«Nosotros somos nacionalistas, porque llevamos incrustado en el alma un ansia más noble.

«Porque queremos que nuestra nacionalidad euzkadiana pueda desenvolver su alma, su cultura, su proprio espíritu a sin obstáculo ni deshonrosa mediatización.

«Queremos ser nosotros mismos,

«Y demandamos libertad para nuestra patria, que supo forjar vascos libres que llevaron por el mundo el germen de su cultura, de su hombría y de su libertad.

«Vibra en nosotros en deseo de soberanía ; nos inquieta el afán de saciar nuestro apetito de independencia nacional.

«Somos nacionalistas vascos amantes de la libertad ; de una libertad propia —respetuosa con la ajena libertad— que nazca en el hogar y se extienda a la escuela y a la calle y al taller, y cristalice en el instrumento de gobierno que pueda conducir a nuestro pueblo, a Euzkadi, — con plena facultad de soberano que ejerció en el pasado— hacia un desarrollo espléndido, siguiendo la ruta propia en cuyo cauce se fraguan las grandes creaciones.

«Podemos invocar ese derecho basado en la tradición.

«Mas, prescindimos si se quiere y si se puede, de tales derechos históricos.

«Hoy mismo ofrecemos a la consideración del mundo el hecho de un pueblo singular, con alma propia al que, sin entenderle ni amarle, pretenden otros pueblos formar y regir. Por eso nos rebelamos.

«Y si no nos amparan toda clase de derechos, pudiéramos aun invocar el nuevo derecho de nuestra voluntad: los vascos queremos ser libres, gobernar nuestro hogar.

«No tiene objeto comparar patrias y naciones.

«! Sienta cada uno orgullo de su propia nacionalidad !»

(Por la libertad vasca pág. 21/22.)

En estas palabras fija Gallastegui la razón íntima y moral del nacionalismo: el respeto de si mismo, la voluntad de desarrollar la propia personalidad, el respeto de la propia forma de ser, todo lo que fundamente Gallastegui con un sentido de respeto a la naturaleza del vecino.

Su sentimiento de respeto al vecino, le llevo a dar prueba en aquella época de obscurantismo genera), de un sentimiento de respeto y comprensión hacia el pueblo marroquí que luchaba en aquellos momentos por su independencia nacional contra la España imperialista, que so pretexto de cultura, pretendía ponerse algunas galas en su túnica frailuna y verduga. Contra aquel Rey que débil de mente, como última rama de un árbol decrépito, gobernaba en Madrid, Gallastegui acomete.

A toda aquella canalla hispana que presumía de un patriotismo que se basaba, como no ! como siempre en el sacrificio del oprimido, les dedica Gallastegui un artículo en que les llamaba por su nombre «Cobardes !» dice en efecto entre otras cosas

«! Cobardes !

«Sois todos vosotros, los españoles y españolistas, desde los veinte a los cuarenta y cinco anos, que aplaudís con estrépito, a vuestro ejército que pelea en África, y no sois capaces de alistaros en él,

«Todos los que llamándoos españoles, mostráis emboscados para redimiros del servicio, la papeleta y el esfuerzo de vuestro padre armado.

«Los que alegáis vuestro amor a España, y al ejército en tiempos de paz, para perseguirnos y denunciar a los nacionalistas vascos que proclamábamos a nuestra patria Euzkadi ofreciéndole nuestra vida. Mientras cómoda e impunemente vitoreabais, para acosarnos, a España, a la que siempre servisteis con vuestra lengua y jamás con vuestro sacrificio.

Este patriotismo de los opresores que Gallastegui denunciaba aquí era el patriotismo que los españoles imponían en Vasconia, para hacer que los vascos sirviesen por causas extrañas, haciendo de senegalés de la potencia ocupante.

Pero quizá una de las tendencias que mas quepa destacarse en la ideología de Gallastegui, es el haber sabido resaltar, fructificar y dar cuerpo a todo aquello que el aranismo tenia de progresista. Mientras la tendencia que se le oponía, no sabía ver mas que la parte reaccionaria del punto de vista de Arana Goiri, y de ésta forma se forjaban con el aranismo, como expresión del profundo sentir del pueblo vasco, un arma al servicio de la reacción, de la opresión social y de un absurdo clericalismo obscurantista, frente a ese obscurantismo que representó la «Comunión Nacionalista Vasca». Gallastegui, purifica, al aranismo de esas escorias, y crea con él un nacionalismo vasco progresista, bastante avanzado para las concepciones de su tiempo. Esta posición le incita tanto a reconocer la igualdad de derechos y obligaciones del sexo femenino, como a tener una humana compresión frente a los obreros comunistas que luchaban por la liberación social, aun cuando fueran españoles. De aquí que escribiese.

«De ese dolor nace nuestro amor. En él forjamos la nueva Euzkadi, el nuevo pueblo, la nueva civilización, que exige, como instrumento de vida y triunfo, algo que va fascinando a nuestro pueblo y ganando su inteligencia, sus brazos y su corazón. Algo que le impulsa a luchar sin descanso, por la libertad vasca !... que es luchar por la libertad de la humanidad.

Estas palabras que aquí con tanta claridad expresa Elías de Gallastegui, está en armoniosa consonancia con el punto de vista de los más destacados dirigentes y pensadores del socialismo, por más que los intereses chauvinistas de los socialistas españoles y franceses se ensucien en todas las concepciones más altas del socialismo.

Su comprensión por los que sufren le llevara a escribir unas páginas memorables, que nunca envejecen, y que aun hoy escritas, ante toda la iniquidad que representa la ocupación española de nuestra patria vasca y el avasallamiento de los trabajadores vascos, por esas castas estrujadoras, que aunque de «origen vasco, son sociológicamente clases al servicio de España.

«Ha corrido ayer en Bilbao sangre abundante y caliente. Y como siempre, ha sido sangre de gente humilde. Han sido los caldos unos hombres idealistas, unos hombres que luchan y sufren de continuo. Son los comunistas, como antes fueron los de Solidaridad. Muy lejos de nuestro campo ideal laboral, por el suyo; mas qué importa ? Las balas que atravesaron el pecho de los muchachos muertos parece que quedaron clavadas en nuestro corazón. Hemos sentido la tragedia como si fuera nuestra, porque nosotros también, como ellos, somos jóvenes, de ideal de sufrimiento, de condición modesta arrastrada si se quiere!... pero con dignidad en el cuerpo.

«Es en la Casa del Pueblo, casa del comunismo. El cuadro es imponente. Cercado el edificio, tiroteado con furia desatada; asaltado al amparo de los fusiles, ha estallado allí dentro, en los pasillos y recodos, una lucha sangrienta. Y unos hombres con un ideal en la frente, han caído muertos. Otros desfilan esposados. Esta es la lucha del descamisado, sufrir, sufrir y más sufrir! siempre en silencio y caídas las frentes al sucio suelo. Han pasado las camillas sucesivas al Hospital; los presos a la prisión; los muertos al hoyo !...

Y después de hacer un exposición de contraste, exponiendo la despreocupación de los explotadores, acabará este memorable artículo Elías Gallastegui diciendo :

«Comunistas,

«Vuestros muertos han hecho sentir en nuestro pecho afectos finísimos de respeto, de admiración, de viva simpatía. Jóvenes como los caídos, y desinteresados como ellos, no podemos aunque sernos solos, menos que rendir ante sus cuerpos fríos este homenaje. Mas aun si nuestro aliento vale, hace que él encienda vuestro pecho, que no debe entibiarse jamás ante la lucha, ni ante la muerte.

«Hoy más que nunca frente a vuestro sufrir que ayer, os saludamos con esperanza.»

Es evidente que estas palabras no podían caer bien en los oídos de la harka de cavernícolas que se agrupaban en torno de la «Comunión Nacionalista Vasca», quienes llevando ya en sí la semilla de la traición tenían que clamar como fariseos que eran. Así, questó uno de esos nacionalistas defensores del capitalismo, que se firmaba con J. de E. acometió, como era de esperar. Gallastegui le responde :

«Nuestro artículo del viernes «Fiesta de sangre», ha puesto sobre el tapete, coninterés de actualidad y pasión, tema tan sugestivo como el de la relación del Comunismo con el Nacionalismo. J. de E. lo ha entendido así, dedicándole un extenso comentario. Y lo celebramos, porque lejos de plantear la cuestión en su verdadero terreno, da pié para que coloquemos las cosas en su punto. Vamos allá. En nuestro articulo aludido sembrábamos este espíritu: admiración, respeto, simpatía hacia una agrupación que por mantener un ideal —bien alejado del nuestro, según declarábamos— llega a todo sacrificio, incluso al de la muerte.

«Esto lo hemos hecho hoy y siempre, tratándose de blancos y cuando hablamos de negros. Y esto lo hemos hecho con igual derecho Que «Euzkadi» al ensalzar a los carlistas vascos que, defendiendo una causa extraña, antinacional y antipática, se entregaron a la muerte.

«Hemos querido además, señalar en nuestro artículo la lucha fatal del poderoso contra al humilde. Fatal, porque siempre se desarrollan así y siempre cuesta víctimas al obrero. Esa clase social poderosa tiene la fortaleza de su situación, de sus infinitos medios de lucha y opresión ; y además tiene siempre el apoyo decidido de la fuerza pública.

«El pobre tiene que buscar su defensa en sus propias manos y en su mismo pecho. Por esto, nosotros, que no creemos como «La Gaceta del Norte» que «la Guardia Civil siempre, siempre tiene razón, ante el caso del jueves», de irrumpir, fusil en mano, en una sociedad y tumbar a tierra a unos obreros... no hemos querido silenciar nuestra protesta. Como tampoco silenciamos esta misma protesta cuando esta misma Guardia civil y no los comunistas, —entiéndalo bien J. de E. en un incidente ajeno por completo al pleito por él aludido—, atravesaron por la espalda el cuerpo de Txarterina en Erandio.

«Aquellos das, precisamente, los necesitaban los capitalistas —que llenaron sus arcas de millones extraídos de unas minas que antes fueron del pueblo— para pasear su abundancia y comodidad: En este momento preciso en que mueren obreros que luchan por hacer posible la vida de sus compañeros... hacen alarde, con ostentación, de todo su lujo, de toda su riqueza, de toda su inhumanidad, en el paseo de lujosos y espléndidos, automóviles que provocan la anarquía.. Este contraste anticristiano, antifraterno, antipatriota, quisimos señalar y lo señalamos. Con dureza desusada, si se quiere, mas con sinceridad y verdad, aunque ello desagrade a los poderosos. Y es que nuestra acerva pluma no se ha hecho para reblandecerse cuando peligran los intereses materiales ni para el calculado cultivo del poderoso, ni el halago del humilde. Sino para protestar contra todo caso de brutal injusticia que pese sobre nuestra patria. Hemos dicho antes que en este caso concreto se trata de un pleito en el que el Nacionalismo tiene mucho que ver. Y es fácil demostrarlo. Este problema del comunismo, sus pretensiones, su propósito, en el caso que señalábamos de los mineros, esta planteado en tierra vasca. Las minas yacen en nuestra jurisdicción son patrimonio nuestro, aunque actualmente nos lo han usurpado; muchos de sus obreros son vascos; los patronos también; el problema a resolver, este problema societario está pues latente en Bizkaya. Como resolverlo ? —Que hemos de hacer? Alejar al Nacionalismo de él, quedándonos, como quiere «J. de E.». mirando plácidamente a los rayos de la luna, que no se verá en los días tormentosos ? Decir campanuda y cómodamente « ni con unos ni con otros ?... No puede ser. Hay injusticias en la actual situación del obrero. El Nacionalismo debe evitarlas afrontado cara a cara la cuestión. Por esto hemos señalado esta caso palpable de tremenda, anticristiana y antipatriótica injusticia. Habríamos de callarlo como dice «J. de E.» por ser exótico ?

«Cómo había de manifestar el Nacionanalismo indiferencia ante el caso de nuestra Patria, si hoy mismo en un grave problema exótico como el de Marruecos, de un pueblo que no es de nuestra Patria; de un pueblo que no es de nuestra religión, de ese pueblo separado del nuestro por centenares de kilometres... — que parece que nada debiera importarnos— como no fuera el sólo egoísmo de salvar víctimas dolorosísimas de vascos... como, repetimos, a pesar de estos muertos que caen atravesados, como el desgraciado tranviario Zugasti aquí, se comprende la admiración del Nacionalismo se entregue sin limites, se rompa desbordada; que su respeto se llene de emoción, que su simpatía se manifieste con el mas vendido homenaje de adhesión a la gloriosa tierra del Riff y de sus hijos ?...

«Como aplaudir a estos, si es pleito exótico y enemigo... que a la raza cuesta sangre abundante ?...

«Pleito exótico y enemigo es inciertamente ! este de la guerra que sostiene Marruecos, pero pleito también de una injusticia brutal que no la podemos amparar, máxime si crea victimas en nuestros hermanos que llegan al Riff.

«Pleito exótico dicen también que es el comunismo, pero pleito de una bárbara injusticia, que trae la muerte social a nuestros hermanos obreros.

«Y si nuestro gesto de admiración, respeto y simpatía a Marruecos —contra el atropello— no puede censurar un sólo patriota ni un solo hombre, nuestra actitud de simpatía, respeto y admiración por los luchadores sociales contra la opresión, no debe censurarla ningún nacionalista que pretenda implantar en Euzkadi independiente, un régimen de justicia social. Callar ante esto ?

«Si se quieren, al amparo de la responsabilidad ante el nombre de dios y ante el de la patria, ocultarse injusticias; si quieren mantenerse situaciones inhumanas; si quiere seguirse siempre el camino de humillar al humillado, alimentando esta situación de inconfesable temor que ampara con su tembleque al poderoso... hágalo el diablo; Yo romperé mi pluma en veinte mil pedazos, y amordazaré mi boca, y cerraré mis ojos a la luz, y apagaré los latidos de mi corazón, antes de poner una cadena más a los arrastrados y miserables, favoreciendo causas que se derrumbarán, porque llevan gérmenes de la más cruenta y criminal injusticia.

«Porque librar a nuestro pueblo de toda injusticia, es hacer libre y feliz a la patria.» Esta posición de un nacionalismo de pueblo oprimido que lucha por la causa de la libertad, pero de la libertad del oprimido y que no quiere buscarle a la patria un nuevo opresor, no cara muy bien con aquellos cavernícolas que querían defender los intereses de su Dios, que era el dinero.

Así, so pretexto de unidad nacional, habla gente que quería suministrar al pueblo vasco una especie de opio de región y «patriotismo»... contra este falso patriotismo volverá Elías Gallastegui a clamar con toda claridad. Escribe :

«J. de E. quiere con su escrito salvar, sobre todo, su responsabilidad ante Dios y ante la Patria, a la vista de este desencuadramiento social que se avecina.

«Pero... dónde ha estado «J. de E.» cuando el capitalismo vasco y el hispano han causado, a Dios y a la Patria, dolores y quebrantos que no tienen medida ? Ah ! Cómo proceder contra la clase escogida de la sociedad, el poderoso capitalismo !...

«Bah, los obreros !... Confirmemos aquel histórico telegrama «Afortunadamente todos los viajeros muertos en el descarrilamiento eran de tercera...»

«J. de E. se retrata de cuerpo entero en unos párrafos que no tienen desperdicio y que ponen de manifiesto, a las mil maravillas, el espíritu y la razón de su concepto de religión y de Nacionalismo.

«Leedlos con detenimiento :

La lucha de clases que todos, todos escritores nacionalistas han pretendido contar, va en simiente a desparramarse sobre los corazones obreros. Si no arraiga, acháquese a la tierra que no al sembrador.

«Si hay una obra antinacionalista, es ésta. Porque es desconocer la íntima trabazón de los cuerpos sociales de una nación, es dibujar las castas entre hermanos y hacer desde ahora aborte una fraternidad sobre la que ha de basarse todo nacionalismo. Es falsear desde sus cimientos el esqueleto del edificio que nos hemos propuesto levantar.

«! Ese párrafo se ha escapado cándidamente de su pluma ! — Y es su condenación ! Es antinacionalismo dibujar las castas entre hermanos !... Cómo podrán atreverse a estampar esto, quienes son los creadores de esa división de castas y clases ?

«Hay pobres y hay ricos. Gentes que laboran con los brazos, con los hombros, con su inteligencia.., y otros que viven sin producir un adarme. Aquellos viviendo una vida de privación, arrastrada ; éstos gozando de toda abundancia y comodidad. ! Ahí tenéis, una frente a otra, una causante de la otra, dos castas, dos clases sociales ! — Podrá negarse esto ? — Esta situación de la sociedad separada así en dos castas, de las que una se queda con lo que a la otra la pertenece, es criminal; propia del bandidaje que encuentra su vida en los senderos de Sierra Morena. Es anticristiana, como la de quien en nombre de cristo, van a la conquista de hombres con pistola al cinto y el lazo de cazador de negros a la cintura. Es antinacionalista, porque nacionalismo es justicia y es libertad y es amor y respeto, y es en fin antihumana porque no se concibe que hombre harto, vea a sus pies morir a un hambriento..

«Que hacer ante esto ? — Dibujar esas castas tal como son en toda su desnudez y crudeza — ! en toda, hemos dicho ! — para corregirlas e igualarlas en la nobleza y en el amor, como lo hicimos ?... Eso creíamos nosotros que era el camino acertado. Más acertado, cuanto mayor es la cobardía y respetos criminales que asfixian el ambiente de la patria. Pero «J. de E.» nacionalista, no lo entiende así. Dice que con esto vamos a conseguir abortar esta «fraternidad» sobre la que ha de basarse el nacionalismo. ! Que horrible confesión ! No puede un nacionalista quejarse ! Ni señalar ! la división de clases existente, que crea una situación de reconocida injusticia anti-vasca y anti-cristiana por demás. ! Tiene que subsistir fatalmente la tiranía del de arriba sobre el de abajo ? Y este debe dejarse pisotear y morir, si no quiere hacer abortar ese ideal de «fraternidad de J. de E.».

«Maldito mil veces el Nacionalismo, si tiene que buscar su gloria y su triunfo en una a fraternidad» así entendida ! Ni el cielo ni la tierra pueden aprobar semejante crimen, crimen amparado hoy por todas las fuerzas y todos los poderes. Por todas, menos por las organizaciones obreras ni por el Nacionalismo, que debe entrar de lleno y con el pecho descubierto, en este campo ideal.»

Era claro que quien tanta resolución defendía a los oprimidos, quien supo sacar el mejor metal de la vena de Arana Goiri, tendría que sufrir la persecución española en la primera ocasión. España imperialista no podía soportar que Elías Gallastegui proclama en el periódico Aberri, lo que la ciencia ha reconocido, a saber que los vascos no son ni españoles, ni franceses, que son un pueblo con propia personalidad... y que en esa misma publicación se proclamase el derecho a formar un propio Estado, ya resultaban inaceptables para los españoles, estos veían aún en Elías de Gallastegui otro peligro mayor, que consistía en que gracias a él, el nacionalismo vasco iba acercándose a puntos de vista progresistas y empezaba a comprender que la opresión nacional no es otra cosa, que el reverso de la opresión social. Gallastegui, lo proclama al protestar contra todas las injusticias que sufrían los socialmente oprimidos. Evidentemente que aquellos que querían servirse del nacionalismo para apuntalar el capitalismo vizcaíno, tenían que ver igualmente en Gallastegui un enemigo que había que abatir. De esa propaganda sucia se iba a encargar la «Comunión nacionalista» quienes de la vena de Sabino de Arana Goiri, no sacaron el mineral puro, sino que la ganga y zaborra. Esos, los «comunionistas» tenían una predilección morbosa por todo que en el nacionalismo vasco habla de no-nacionalista en su primera época. Para ellos lo principal era el cavernicolismo, la defensa de los intereses del opresor aludiendo a esa a fraternidad que Gallastegui con tanto acierto pone al descubierto... y al última hora, ya renunciaban hasta a la lucha por la independencia y se quedaban con un Estatuto de graciosa concesión.

Es evidente que siendo la lucha por la liberación del hombre vasco, una y la misma, aunque tenga dos aspectos, dos personas, una social y otra nacional, que quien defiende el cambio revolucionario y la supresión de las estructuras al servicio de la opresión nacional, consecuentemente también defenderá la supresión de dichas estructuras de opresión social, en su faz social, Y esto es lo que pasaba con Elías de Gallastegui. Por otra parte es igualmente consecuente, que quienes entran en reformismos sociales, pronto caen en reformismos nacionales, y esto es lo que pasaba con la «comunión» nacionalista vasca. Estos eran partidarios del sistema social que ha desarrollado la burguesía y el Capitalismo... por lo tanto, consecuentemente tenían que estar ideológicamente muy cerca del reformismo nacional. Cuando eran partidarios de la creación de un Estado, vasco, éste debía ser de tipo burgués, y en él evidentemente tenían que perpetuarse todas las injusticias sociales que se padecían bajo el sistema burgués, español... Pero este estado vasco burgués, nunca tendría que oponerse a los intereses de la Burguesía vasca... que iba más y más interesándose en el mercado español.,. de aquí, que pronto se pasase a la idea de conservar los lazos de unión con el Estado español, donde., la burguesía vasca tiene intereses materiales. Su sentimiento nacionalista entonces se conforma con una «libertad cultural», pero que tampoco sea excesiva. Debe ser flexible, para garantizar una fortaleza a la burguesía vasca, pero igualmente flexible para no desprenderse del cuerpo del Estado español.

Por otra parte... también los anti-vascos, iban poso a poco pasando a las filas de la burguesía, pues a cuenta de su enemistad a la revolución vasca, se convertían en enemigos de las reformas de estructuras sociales igualmente.