Jesus LARRAÑAGA "GOIERRI"

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DATOS BIOGRAFICOS DE JESUS LARRAÑAGA CHURRUCA

Nacido en Villarreal de Urretxua, Guipúzcoa, en la región llamada Goierri (de donde venía su apodo “Goyerri”).

Su padre era contratista de obras y su madre planchadora.

Durante varios años fue educado por los jesuitas (tenía dos hermanos jesuitas en el seminario de Javier, cerca de Pamplona) de donde salió de mala forma por su rebeldía. Ello explica en parte la amplia cultura general que tenia Larra, conocía el latín y griego.

Salido del seminario se ganó la vida como obrero metalúrgico sin llegar a especializarse, era un peón calificado.

En su juventud perteneció a la juventud Nacionalista Vasca y a Solidaridad de Trabajadores Vascos.

Trabajó en la fábrica de Vagones de Beasain (2.000 obreros). Allí durante la Dictadura organizó una huelga reivindicativa, como consecuencia de la cual fue despedido.

Ya en San Sebastián, formó en las corrientes que dentro del movimiento nacionalista, particularmente en la juventud, se levantaban contra la dirección del P.N.V. por su acomodamiento a la Dictadura de Primo de Rivera.

Perseguido por la organización y la acción clandestina contra la Dictadura, allá por el año 26, hubo de emigrar a Francia, donde permaneció algún tiempo, en el pueblo tradicionalmente comunista de Le Boucau (Bajos Pirineos). El ambiente netamente obrero (industria pesada) y comunista de esta localidad, inician en Larra sus inquietudes de clase y comunistas.

De vuelta a Euzkadi en el año 27, se incorpora al movimiento obrero clasista rompiendo con el nacionalismo. En San Sebastián donde los sindicatos de la U.G.T. no se habían escindido, existe la Federación Local de Sociedades Obreras en la que se incluyen las tendencias comunistas y socialistas. Larra ingresa en la Federación al incorporarse al Sindicato Metalúrgico, y se da de alta en el Partido Comunista, conociendo paralelamente al gran militante Marín, muerto aquel mismo año, pero cuya personalidad cautiva a Larra.

Muy rápidamente Larra es elevado a cargos directivos en el Sindicato Metalúrgico y es llevado al Comité Provincial de Guipúzcoa de P.C.

Consecuencia de sus actividades contra la Dictadura y en relación con las luchas reivindicativas de aquel período es repetidamente encarcelado. Detenido preventivamente días antes del movimiento de Jaca (1.930), sale en Febrero del 31, al restablecerse las garantías constitucionales.

Proclamada la República, los socialistas escinden la Federación Local, pero la fuerte vinculación del P. con la clase obrera hace que aquellos queden en minoría, y sean ellos quienes tienen que salir de la Federación que queda bajo la dirección de nuestros camaradas. Larra, es nombrado Secretario de la Federación.

En su calidad de tal Larra, animado de su característica combatividad y con tacto inteligente, está al frente de las innumerables huelgas que en ese período se producen en San Sebastián y en Guipúzcoa entera. La popularidad de Larra crece vertiginosamente.

La más importante de esas huelgas, la de los pescadores de Pasajes, termina en la matanza del alto de Atagorrieta. Larra con los dirigentes del P. y de los sindicatos está al frente de la manifestación cuando la Guardia Civil dispara a bocajarro.

Perseguido, tiene que pasar a la clandestinidad y tras de un breve período en Vizcaya, vuelve a San Sebastián.

Participa en las discusiones sobre el grupo Bullejos, y en el Congreso del P. en Sevilla y luego va a la URSS. Era miembro del C.C. del P.C. de España, “pero ignoro si nombrado en el Congreso o ulteriormente”.

Como dirigente del P. y en su calidad de Secretario de la Federación Local de Sociedades Obreras de San Sebastián, lleva los trabajos iniciales del movimiento de Unidad Sindical que se lanzó desde San Sebastián en razón de la situación favorable que ofrecía el movimiento sindical en esta capital. (Esto Antonio lo conoce mejor, años 33 y 34?).

Reintegradas al unidad de ugetistas y autónomos, Larra siguió teniendo cargos directivos en la Federación Local y siguió al frente del movimiento huelguístico muy intenso en aquella época en San  Sebastián y Guipúzcoa. Algunas de las huelgas más importantes de aquella época, son: (en 1.933, 34)

La de pescadores de San Sebastián, que destaca por su enorme tenacidad ya que duró once meses sin que lograran quebrar la unidad de los pescadores en lucha, gracias a la dirección firme y al gran movimiento de solidaridad impulsado por la Federación; tanto en la dirección de la huelga como en la de la solidaridad Larra participaba muy directa y decisivamente, y era el  ídolo de los pescadores (arrantzales, en vasco).

Huelgas generales de Irún, Pasajes y Éibar (1.934) eminentemente populares y en las que participaban todo el pueblo por ser debidas a problemas que afectaban a toda la población, incluso a la pequeña burguesía y a la burguesía, originados por el proceso de fascistación del Estado. (Centralización de la aduana-Irún y Pasajes-, desviación del tráfico marítimo a Bilbao-Pasajes, proyecto de centralización de la fabricación armera-Éibar). Estos problemas bien orientados en su carácter político también como atentados a los intereses vitales de estos pueblos y de Guipúzcoa entera, dieron lugar a magníficas huelgas generales, antifascistas primero en el plano local, para llevar en su culminación a la huelga en Guipúzcoa y a un intento de huelga general en  Euzkadi que, naturalmente, socialistas y prietistas en Vizcaya impidieron. Larra llevó las conversaciones en Vizcaya. De todas formas en Guipúzcoa, donde se hizo retroceder en parte al Gobierno Lerroux Gil Robles, este movimiento fue una considerable preparación a la ulterior formación del Frente Popular.

Larra es fundador y animador de Euzkadi Roja en San Sebastián en 1.933. Escribe, participa en la impresión y luego sale a la venta en la calle que semanalmente es una batalla campal contra los falangistas.

San Sebastián, particularmente en verano, es un foco muy activo de la Falange. Las escaramuzas en la calle son constantes. Empiezan a caer de un lado y otro. Cae Carrión, jefe local de la Falange. Cae Andrés, republicano de Azaña. La Falange sistematiza los intentos de asesino y se le cogen unas listas de presuntas víctimas, entre las que figuraba Manolo Andrés. En cabeza de la lista está Larra.

En Octubre de 1.934, Larra que ha dirigido la formación de las Alianzas en la provincia, está, naturalmente, al frente de la huelga general en Guipúzcoa.

Perseguido, pasa a Vizcaya, donde en la clandestinidad forma parte de la dirección del Partido.

En 1.935, participa en el Congreso ilegal de constitución del Partido Comunista de Euzkadi, siendo nombrado para el Comité Central y su Buro.

Más tarde, pero antes de Febrero del 36, pasa, siempre en la clandestinidad a Guipúzcoa como secretario general del P. en la provincia. Impulsa la formación del Frente Popular y es candidato del Partido a Diputado por Guipúzcoa.

Con la insurrección, Larra es Comisario de Guerra de Guipúzcoa y está al frente de cuanto interesa la lucha armada. Da muestras de gran decisión, audacia y energía. Él imprime vigor a todas las acciones y también al castigo de la 5ª columna que, en  Guipúzcoa, si no es muy metódica, es ciertamente enérgica pese a los esfuerzos de los dirigentes nacionalistas. La reacción distingue a Larra con un odio particular. Como ya anteriormente, Larra en la lucha armada da muestras de un gran valor personal y arrojo, y su popularidad crece más y más.

Larra junto a Cristóbal está en los últimos grupos que se retiran de Irún, cubre todas las retiradas y perdido San Sebastián, toma el mando de los Batallones al que los combatientes han puesto su nombre, y a su frente combate hasta que los frentes de Guipúzcoa se estabilizan temporalmente en la línea de Éibar.

Al frente de estos batallones, Larra participa en las batallas de Oviedo, acude la Columna gallega que rompe el cerco. A las fuerzas de Larra les toca quebrar esta columna y restablecer el cerco, lo que consiguen brillantemente.

(Un detalle interesante en el orden político es que en esta ocasión, en la dirección nacionalista donde se conspira con los franquistas, hay fuertes corrientes que quieren hacer su “Ejército de  Euzkadi” para combatir exclusivamente “en Euzkadi” y tratan de impedir el envío de fuerzas vascas a Asturias. En ese sentido desmoralizan a los combatientes vascos. Larra es expresión del sano espíritu republicano y de los intereses del proletariado y del pueblo vasco).

Posteriormente y ya constituido el Gobierno vasco y algo organizadas las fuerzas, Larra fue Comisario General del Ejército en Euzkadi, desde cuyo puesto hubo de oponerse constantemente a la política de guerra de los dirigentes nacionales.

Esta oposición culminó con el ataque y pérdida de Bilbao. Al tener que retirarse, Larra intenta inutilizar la industria pesada que iba a caer en manos del franquismo. En Altos Hornos, donde horas antes un enviado nacionalista había parlamentado con un jefe italiano venido de la otra orilla de la ría para convenir el mutuo respeto de las instalaciones industriales y el traspaso de estas, las fuerzas de Larra que van a inutilizar los hornos, son recibidas con fuego de ametralladora por el Batallón nacionalista “GORDEXOLA”, (mandado por un empleado de la Empresa Altos Hornos?).

Lo mismo sucede más tarde en el casco de Bilbao, donde Larra al frente de sus fuerzas salta los puentes venciendo la resistencia del Batallón de fuerzas escogidas que los nacionalistas han dejado “para mantener el orden” hasta la llegada de los franquistas y hacerles el traspaso de la Villa.

Perdido Bilbao, Larra continúa junto a las fuerzas vascas –la mayoría aplastante comunistas y algunas ugetistas y cenetistas; los nacionalistas se han rendido a los italianos en Santoña después de pactar con ellos traicionando la República y rompiendo su frente que queda abierto al enemigo- en la difícil resistencia de Santander y Asturias. En esta lucha desigual y difícil, Larra demuestra un valor temerario; es herido cerca de Santander.

Tras de la evacuación de Asturias y ya en el centro, el Buró encargó a Larra durante algún tiempo el trabajo en la zona enemiga, trabajo al que en aplicación de las medidas acordadas en un Pleno -1938?- se trataba de dar mayores vuelos que hasta entonces.

Cuando se agravó la situación del frente en Cataluña, Larra es enviado a los frentes en relación con el trabajo y la organización del P.

Creo –no estoy seguro- que fue de los c. que de Francia acudieron a Levante tras de perderse Cataluña. En todo caso con el golpe de Casdo, Larra está en Valencia. Y allí queda encargado por el Buró cuando este evacúa, de dirigir el P. en los momentos finales, de salvar la mayor cantidad de cuadros que sea posible, y de sentar las primeras bases y organizaciones para la clandestinidad que se inicia. Al frente de la Comisión que el Buró ha encargado de esta tarea, Larra cumple con honor hasta el último momento. Ya se sabe la labor por la que salvaron centenares y centenares de cuadros.

Los franquistas entran en Valencia y Larra se traslada a Alicante. En el puerto continúan los esfuerzos hasta el último momento. Larra sale del puerto cuando las fuerzas de la División Littorio que han cercado el puerto y emplazado una batería de artillería y ametralladores, tras de un ultimátum para evacuar, abren fuego de ametralladora.

Es concentrado con otros cinco mil antifranquistas en Albatera. Se reorganiza la Dirección del P. y esta sigue salvando cuadros por docenas y docenas.

La situación de Larra es dificilísima; la policía y la Falange le busca sañudamente en el campo donde sabe que está; vienen coroneles y fascistas de San Sebastián a exigir del mando del campo que le descubra; la Falange mete en el campo soldados y paisanos vascos que “en plan de amigos” quieren saber de Larra.

Este tiene que apartarse de la dirección y ocultarse rigurosamente. Al fin logra salir del campo, atravesar toda España hasta la frontera y pasar ésta clandestinamente.

Aunque esto no sea quizás oportuno, hay que consignar que aquí trabaja muy activamente, en particular cuando las cosas se ponen feas, lo que le vale una detención, de la que con mucho trabajo y en el último momento la Dirección logra sacarle justo para salir rumbo a América..

Conozco poco de América, aunque sé que siempre en el trabajo de cara al país. Repetidos intentos de embarque. En uno de ellos detención –creo- y vuelta a Cuba. Finalmente llagada a Portugal y detención definitiva allí.

Larra tenía una personalidad muy acusada. Los rasgos más salientes eran su honradez, valentía, audacia, firmeza frente al enemigo y en sus convicciones. Lo que él creía verdad lo defendía consecuente y siempre ardientemente, incluso agresivamente. A lo largo de años, la reacción en San Sebastián le tendió el cerco del hambre, particularmente desde el 31 al 35, en que no había manera para él de encontrar trabajo; el hambre para él y su familia fue crónica en este período, hasta quebrarle seriamente la salud –sufría del estómago-.

De amplia cultura como se ha dicho antes (detalle no muy conocido de él que huía presumir de ello), era escritor y orador muy brillante, de una gran elegancia y sobre todo, ardiente y popular, tanto en castellano como en vasco, que seguramente era uno de los que en Euzkadi mejor lo hablaba, y más aún, lo escribía. Costó mucho hacerle salir a la tribuna y subió a ella muy tarde. Pero algunos grandes mítines en que participó (frontón Euzkalduna en Bilbao antes de las elecciones de Febrero por ejemplo), constituyeron éxitos clamorosos del  P.

Rasgo muy característico era su particular simpatía, su don de gentes que le hacía ser querido de cuantos le trataban. Era hombre de masas muy querido, particularmente en Guipúzcoa donde era más conocido y donde era uno de nuestros dirigentes me mayor ascendiente en las masas. En todas las masas, pero es más de destacar su ascendiente en las masas nacionalistas que obligaba incluso a la dirección reaccionaria del P.N.V. a tratarle con gran respeto.

Rasgo suyo era la combatividad incontenible frente al enemigo. Una combatividad agresiva, mordiente cuando más empeñada era la lucha, o cuanto más difícil era su situación como lo demostró en el proceso y en el fusilamiento mismo. Antes había dado innumerables pruebas de ello.

Rasgo suyo era la fidelidad y el cariño a la clase obrera, manifestada, claro es, en sus acción política y general como militante y dirigente del P. Pero manifestada también en el trato personal, en el cariño directo para con los obreros individualmente. Estos gustaban de ir a charlar personalmente con él a la Federación o a la tasca de al lado; de plantearle sus problemas, los del trabajo y hasta los de casa; y Larra disfrutaba chiquiteando con ellos, era amigo de todos, todos le conocían y nada le costaba regalarles entre chiquito y chiquito con su magnífica voz, famosa en la Parte Vieja de San Sebastián.

Rasgo suyo era su fidelidad y absoluta abnegación por el Partido.

Durante los años de la guerra nacional-revolucionaria española mandó unidades vascas, distinguiéndose especialmente en la defensa de los Inchortas durante la ofensiva de abril de 1937 frente a las divisiones italianas y las tropas de los insurgentes. Después de la pérdida del Norte, J. Larrañaga pasó a Cataluña y más tarde a la Zona centro-sur, tomando parte en las labores de dirección de P.C. de España. Integró la dirección del P. creada en los últimos días de la República. Participó en los trabajos de evacuación de republicanos en el Puerto de Alicante, declarado zona internacional. El 30 de marzo de 1936, el puerto fue ocupado y desalojado por las tropas italianas, internando en el campo de concentración de Albatera (Alicante) a 25.000 personas –entre las que se encontraba J. Larrañaga- allí congregadas para intentar salvar del terror fascista. Del campo de Albatera logró evadirse con el salvoconducto personal cedido por un comunista. Después de atravesar las provincias de Alicante, Valencia, Zaragoza y Navarra consiguió llegar a Francia. Mas tarde retornó clandestinamente a España para ayudar a la reorganización del Partid, siendo detenido y juzgado por un tribunal militar. J. Larrañaga se comportó como un gran patriota ante sus jueces, a quienes dijo con valentía:

Fue condenado a la última pena y fusilado en la madrugada del 21 de enero de 1942, junto con cinco destacados dirigentes del Partido Comunista de España.

JESUS LARRAÑAGA.- nuestro “Goyerrri”, auténtico hijo del pueblo vasco. La figura más popular y querida de Guipúzcoa. Comisario del Ejército Vasco, hasta la pérdida de Bilbao. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Euzkadi y del Comité Central del Partido Comunista de España.