Igor Urrutikoetxea, agur eta ohore

EUSKAL HERRIA
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parte de la entrevista antes de partir a Brasil. Inolvidable este gran luchador.

«La lucha sindical debe ir de forma paralela a un cambio político»

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Igor Urrutikoetxea
Responsable de LAB en el área internacional

LAB ha ostentado los últimos cinco años la secretaría general de la Unión Internacional del Sindicato del Metal y la Minería (UIS-MM), integrado en la Federación Sindical Mundial (FSM). Igor Urrutikoetxea ha sido secretario general los dos últimos dos años y medio, anteriormente lo fue Jesús Mari Gete, cuando fue también responsable del Área Internacional. La valoración del trabajo es positiva.

Juanjo BASTERRA | BILBO

¿Qué balance hace del paso por la secretaría general de esta unión tan importante?

Es positivo. Hay que tener en cuenta que la Unión Sindical de Sindicatos del Metal y la Minería es nueva, porque estaba dentro del sector de la Energía. En 2008 en Donostia se crea, se afianza y consolida. Queda mucho por hacer. Hemos sentado bases en Europa y América Latina. Queda expandirse por África y Asia.

¿Qué pasos darán?

La apuesta a nivel organizativo del II Congreso que se celebra en Brasil a finales de este mes, es crear oficinas regionales o continentales, porque pretendemos que se coordinen los sindicatos de la Minería y el Metal. Será por dos motivos: uno, porque las realidades continentales tienen más similitudes entre sí, aunque hay diferencias entre países; y, además, para facilitar la coordinación de los sindicatos de cada continente y acercar la actividad a los centros de trabajo en el día a día, algo cada vez más importante.

¿Está satisfecho?

Hemos recorrido un camino en el contexto global de crisis económica, la UIS se crea justo cuando estalla la crisis del sistema capitalista en su formato actual y se produce una limitación de recursos. Somos sindicatos de clase, y no recibimos ayuda oficial, sí, en cambio, sufrimos boicot y vacío frente a otras organizaciones. Creemos que el balance es para estar satisfecho. Con dificultades, pero ha sido efectivo y hemos logrado expandir la UIS y su radio de influencia. Desde LAB estamos satisfechos, sin duda.

¿Qué problemas detecta en el Metal?

La realidad es diferente en cada continente. No se ha cebado tanto la crisis en América Latina. En el Metal, la reducción de la producción es evidente y el encarecimiento de las materias primas ha influido en la situación de los trabajadores. Los datos oficiales, normalmente maquillan la realidad más cruda, indican que ha habido un aumento en 1,8 millones de parados en el Metal desde 2008 y 1,2 millones más de parados en la Minería. Hay muchos trabajadores en los continentes Asia y Africa sin contrato y en semiesclavitud.

¿Y en Europa?

Ha habido una reducción en los salarios de un 15% de media desde 2009 a 2013. También hay un aumento de la jornada. Se calcula, 1,3 horas por semana de más, mediante la nueva contratación. Hay aumento de la precariedad, que se extiende a la Minería. No hay duda de que las consecuencias de la crisis las pagamos los trabajadores.

¿Las multinacionales están ganando más y, en cambio, recortan más ?

Así es. Las multinacionales potencian la subcontratación o terciarización. Cada vez hay más gente que cobra dos terceras partes del sueldo matriz. Las transnacionales están apostando por reducir los costes en la mano de obra. No solo lo hace las empresas con problemas económicos, muchas que han aumentado beneficios apuestan por esas política. En todo esto, la mujer sigue siendo minoritaria y es la que más discriminación soporta en el Metal y la Minería. Cobran el 60% de lo que percibe un trabajador.

¿Asumen la importancia de los accidentes y enfermedades profesionales?

Es cierto que otro gran problema son los accidentes de trabajo y enfermedades. En Metal y Minería mueren al año unos 2.000 trabajadores y tres empleados por día mueren en el tajo. Son cifras oficiales, demuestran la situación terrible que esconde y que será mayor, porque muchos accidentes no se denuncian por no estar contratados. En total se producen 1,5 millones de accidentes de trabajo al año. Hay un genocidio soterrado contra la clase trabajadora.

¿La incidencia de las enfermedades profesionales es mayor?

Sí, pero muchas no se reconocen. Por ejemplo, lanzamos una campaña ante OIT sobre la Minería en altura, que afecta a los pulmones. A más de 3.000 metros en minas suelen trabajar quince días y, por la dureza, bajan a pueblo otros quince. Esta demostrado que repercuten en varios aspectos salud de los trabajadores: pérdida de memoria, afecciones pulmonares, etc. Es una realidad oculta.

Hay dos grandes internacionales la CSI y la FSM ¿hay entendimiento?

No. CSI desarrolla una labor de boicot permanente a la FSM ante OIT e instancias internacionales del mundo de trabajo. Esta crisis nos va a obligar a sindicatos y agentes sociales a adecuar las formas de lucha. Entendemos que Europa es un caso muy claro. El sindicalismo representado por CSI y CES, fundamentalmente, se encuentra en grave crisis porque apuesta por un dialogo social, que ni es diálogo ni es social. Durante décadas se ha dejado de lado la movilización en la calle, que debe acompañar a todo ámbito de negociación colectiva o social. Se ha producido una desideologización de la clase trabajadora y ha tenido unos efectos letales. En Europa vemos y sufrimos las consecuencias, porque supone abandono de la lucha sindical.

¿Tan grave es la situación?

Si. Junto con esto se ha dado una dependencia de subvenciones públicas, que ha hipotecado su lucha sindical. Y ha entendido la lucha sindical como algo aislado sin contenido sociopolítico.En ese sentido, en la UIS apostamos por lo contrario. Estamos obligados negociar y llegar acuerdos dignos, lo que hay que utilizar es el sindicalismo de confrontación y de lucha, que debe ir acompañado con movilización sindical y sindicalismo sociopolítico. Entramos en otras luchas y en la autonomía financiera. Al menos, algunos sindicatos que estaban en la CSI se han dado cuenta. En este congreso llegarán sindicatos como Numsa de Suráfrica, FQ Metal de Portugal, Untra de Uruguay, que van participar con nosotros. No es casualidad, sino fruto de trabajo proteger alianzas para ese cambio necesario en este camino.

¿Hay esperanza de cambio o la necesidad obliga?

La necesidad va a obligar a hacer un sindicalismo como el que practicamos, porque entre quienes apuestan por el dialogo social se encuentran con que no hay dialogo social, porque en este momento histórico el capital no lo necesita. Era un instrumento que lo utilizaba para dar legitimidad social y sindical a sus decisiones legislativas. La ofensiva capitalista y neoliberal ni siquiera necesita diálogo social en Europa es caro. Los que han apostado por esa decisión o estarán obligados a reformular la situación o tendrán problemas ante su propia gente, porque la trabajadora van a tener problemas en acción sindical. CCOO y UGT son un ejemplo con los expedientes de regulación que han aplicado en el Estado español. Esa situación se produce por la debilidad sindical y dependencia de subvenciones. Eso se da en el sindicalismo europeo de manera evidente.

Europa es el epicentro de la crisis y el tumor se extiende en Europa tumor de la crisis ¿cómo se le puede darl la vuelta?

El capitalismo es, que se pregunte a los de Asia y África, sinónimo de crisis y generador de pobreza. El 20% de la población tiene las tres cuartas partes de la riqueza, el 20% de la población más pobre del mundo, solo el 1,5%. Demuestra que la crisis del capitalismo viene de lejos. Se manifiesta en Europa de forma muy evidente. Tiene consecuencias como la exclusión social y que hay mucha gente que pasa hambre, algo que no se veía en nuestro ámbito cercano. La crisis se está cebando en Europa hay que decir, que con el pretexto de crisis se utilizan medidas que ya aparecían en el Tratado de Lisboa en 2007 y en a década de 2000. Las privatizaciones de sanidad, de enseñanza, el retraso en la edad jubilación, las reformas legales de abaratamiento del despido son medidas que todos los gobiernos europeos y todos los países aplican. En el sur es más crudo el recorte social, pero eso ya estaban recogidas en el Tratado de Lisboa de 2007. El capitalismo está utilizando la crisis para establecer una Unión Europea del capital y los estados.

¿No se puede dar la vuelta?

Es complejo y la falta de ideología de los trabajadores es un escollo. Ha habido huelgas en Grecia, Euskal Herria, Portugal... Hay una clase trabajadora que responde en un contexto adverso, sí. La lucha marca camino a seguir, pero lo que está claro es que junto la lucha sindical y laboral se debe de hacer un proyecto político que nos lleve a la transformación social.

¿Europa está preparada?

En Europa es necesario un cambio político. Puede parecer una quimera o una utopía, pero no hay que olvidar por ejemplo que si nos remitimos a América Latina, que es un foco de esperanza, en los 70, 80 y 90 sufrió similares políticas que ahora se aplican en Europa y nadie nos hubiera dicho hace años, con la excepción de Cuba, que se iba dar un giro de 180 grados. Hay un empoderamiento de la clase trabajadora, con gobiernos progresistas en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay con sus especificidades, pero que se crea un modelo de integración de América Latina desde una perspectiva progresista y política de aumento del gasto social, de reforzar los derechos laborales. La lucha sindical debe ir de forma paralela a un cambio político fundamental. En Europa estamos en una fase para asentar los cimientos de ese cambio.

 «Tenemos que coordinarnos más»

Es evidente que las políticas que los gobiernos están aplicando nos llevan a la desigualdad, precariedad laboral y al aumento de la pobreza. ¿qué respuestas se deben planificar en ese segundo congreso?

La primera y en al que insisto una y otra vez, es a nivel organizativo, para afianzar la UIS MM en cada uno de los continentes, con oficinas continentales, para dotarnos de eficacia y efectividad. En segundo lugar, es necesario conseguir una mejora en las enfermedades profesionales porque se está erosionando la salud de los trabajadores. Es muy grave. Por eso, debemos apurar para que OIT reconozca las enfermedades en la minería en altura. Estamos trabajando en instancias internacionales pero se tienen que conseguir sin demora.

¿Añadiría algún elemento más?

Sí, el más abstracto pero no menos importante, como es la coordinación entre trabajadores entre empresas multinacionales, para que la lucha sea efectiva. Trabajadores a nivel mundial que puedan tener un nivel de coordinación importante ante el conflicto. Que se tenga información y se articulen medidas de solidaridad. Por ejemplo, la Acería griega estuvo nueve meses de huelga, y organizamos una semana de movilizaciones en 23 países, entre ellos Euskal Herria. Es muy importante contrarrestar los planes multinacionales para dotar de efectividad a la lucha. Y además creo que en el Metal y la Minería, el control de las grandes corporaciones también debe ser público. No puede estar en manos privadas, en UE está privatizado, pero hay realidades donde hay control público como en Bolivia, Venezuela y Ecuador, donde también han habido expropiaciones. Es fundamental para la economía del país y la ecología.

¿Quién le va a suceder?

Hay muchas posibilidades de que sea el Metal de Brasil. Al congreso irán 68 delegados de 33 organizaciones de 25 países, entre los que se incluyen Suráfrica, Uruguay, Portugal y China. J.B.