MARXISMO

La inversión de la verdad tiene raíces milenarias. Existió en la Persia Aqueménida, en Grecia, en Roma. En todas las contrarrevoluciones. Bismark, después de la derrota de la Comuna de París, definió a los vencidos como criminales de derecho común. Y las burguesías europeas lo aplaudieron.

Sólo con un modelo que estamos inventando de un Socialismo del Siglo XXI, habrá democracia de verdad, producción económica, distribución igualitaria de los recursos, lograremos equilibrar las cargas que todavía están peligrosamente desequilibradas.

Ahí está la pobreza todavía, producto de 200 años de desigualdades

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Tal como he explicado en diversos trabajos publicados en Kaos, la revolución de Octubre fue, en su intención y esfuerzo, una ruptura como nunca hasta entonces se había contemplado con el pasado,  con todas las condiciones sociales y políticas de la burguesía. Desde Lenin y Trotsky hasta el más humilde mujik, se movilizaron en un enorme y tempestuoso esfuerzo por erradicar del suelo ruso todas las formas de explotación y opresión.

En Marx, la idea de proletariado se define por la característica de la desposesión en diversos textos, como por ejemplo en los “Manuscritos Económico-Filosóficos” (Marx-Engels 1844).

En “La Ideología Alemana” se define como “la clase no poseedora”, acotándola más tarde como aquella clase cuya capacidad de trabajar se pone en venta en el mercado de trabajo.

La filosofía Juche es una doctrina original que está desarrollada y sistematizada con sus propios principios. Su mérito histórico en el progreso de las ideas filosóficas no está en haber desarrollado la dialéctica materialista marxista sino en haber definido nuevos principios filosóficos centrados en el hombre.

El pensamiento de Carlos Marx y Federico Engels, jamás fue bienvenido por la burguesía mundial, contra esta visión compleja y revolucionaria del mundo desencadenó sin tegua todo su arsenal de guerra intelectual y material. A pesar de esta guerra encarnizada el capitalismo mundial, fue incapaz de erradicarlo y más aún superarlo como la única alternativa radical al capitalismo, así como fue incapaz de imponer el fin de la revolución y cerrar la perspectiva comunista.

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En uno de los trabajos más memorables Herejes y renegados (Ariel, BCN, 1972), Isaac Deutscher establecía una distinción que no siempre estaba clara, entre los herejes que denunciaban el estalinismo sin renunciar a su negación radical del capitalismo, con los renegados, a los que la denuncia del estalinismo les llevaba a los brazos del sistema cual “hijos pródigos”. 

Una década y media atrás el investigador francés G. Kepel publicaba, bajo el sugerente título La revancha de Dios, un estudio sobre el retorno del uso político de la religión desde mediados de los ’70. Según su tesis, este fenómeno abarca al catolicismo, al cristianismo, al judaísmo y al islam.

"Así, la crítica de los cielos se transforma en crítica de la tierra, la crítica de la religión en la crítica de la ley, y la crítica de la teología en la crítica de la política"

Karl Marx, Introducción a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel

A partir de 1959 y hasta su muerte estudió sistemáticamente marxismo y obras de otros teóricos; también economía y conocimientos variados que estimó necesarios. No pretendió dedicarse a la teoría de modo profesional. Su obra se encuentra en multitud de artículos y otros textos breves, y en grabaciones de su voz. Solo publicó dos libros: un manual de guerra de guerrillas y uno de testimonio y reflexiones acerca de la guerra cubana; otros dos son póstumos: el Diario en Bolivia (1968) y el libro que escribió sobre la experiencia en el Congo (1999).

Las fuerzas de clara postura marxista y marxista-leninista, estamos convencidas –tal como lo enseña la experiencia histórica de lucha de otros pueblos y la propia nuestra– que el proceso de tránsito al socialismo exacerba las contradicciones de clase, produciendo nuevas definiciones, deslindes, reagrupamientos y recomposición de alianzas, cuyo desenlace estará en correspondencia con la correlación de fuerzas que logremos construir.

El idioma de una nación es, si así podemos decirlo, su alma, su carácter encarnado y exteriorizado en los sonidos: es el espejo donde más al vivo y con más fidelidad se reflejan su índole y tendencia, sus gustos y costumbres. Despreciar su idioma es despreciarse a si mismo.

Aunque a estas alturas casi “todo el mundo” sepa El Capital fue la obra más importante de Karl Marx, es muy poca gente la que la ha leído, Sin embargo, sigue siendo el estadio más coherente y desarrollado de una lógica capitalista que, a lo largo de casi siglo y medio desde su redacción, ha cambiado en muchos de sus aspectos,  ahora que no cuenta con una oposición digna de este nombre, está mostrando cuanta razón tenía el judío de Treveris, un penador que en el orden del pensamiento teórico, nunca fue superado.

Con la revolución el joven Babeuf abandonó su labor de empleado y se puso a trabajar en firme en la pequeña ciudad de Roye de Somme, consiguiendo una gran agitación entre los campesinos pobres para que boicotearan el impuesto sobre el vino. Más tarde logró vender las tierras confiscadas a la nobleza y entregó el dinero entre los pobres, lo que le valió el encarcelamiento por parte de los notables burgueses del lugar. Al salir de la prisión marchó hacia París.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, los servicios secretos estadounidenses utilizaron agentes nazis, fascistas y ustachis para crear una red anticomunista, le stay-behind [1]. Si los agentes reclutados en los Estados de la futura Alianza atlántica debían mantenerse en secreto, los de los Estados que habían caído bajo control soviético debían, por el contrario, actuar públicamente.

Mal que le pese a la derecha ideológica y política, el capitalismo actual ha ratificado, con su evolución de los últimos treinta años, la validez de la teoría marxista. Podría decirse sin un ápice de exageración que el mundo hoy es mucho más "marxista" que el que existía en los tiempos de Marx. En mi Tras el Búho de Minerva creo haber demostrado que el Manifiesto Comunista lejos de envejecer se convirtió en una pieza de interpretación mucho más actual en el mundo de hoy, cuando las tendencias allí avizoradas por Marx y Engels: polarización social, concentración monopólica, intensificación de la explotación de clase, todavía no se habían consolidado con la fuerza que adquirieron luego de la contrarrevolución neoliberal desencadenada desde finales de los años setenta del siglo pasado.

La socialización plena de la apropiación solo es posible por el establecimiento de las nuevas relaciones socialistas en el proceso de producción, que incluyen nuevos tipos de propiedad colectiva y de relaciones entre los productores: el nuevo sistema de producción basado en el cooperativismo y la autogestión que elimina, porque une y supera, la división entre los medios de producción y los productores. 

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